Asesinatos selectivos, pan de cada día en el norte del Cauca

ACIN
El frío de la muerte, la zozobra y la desesperanza cobijan al norte del Cauca, por el recrudecimiento de las acciones violentas de los actores armados. Abundante pestañina, sombra gris en sus párpados, labial rosado, pinza grande que sostenía su cabello de medio lado, aretes grandes, collares y pulseras. Eran los accesorios que acompañaban a la mujer que fue asesinada la madrugada de ayer 2 de agosto en la vereda La Trampa, resguardo indígena de Huellas Caloto. Cuentan los vecinos de la misma vereda y también de El Nilo, que a eso de las 2:00 de la mañana, escucharon los quejidos de una mujer que pedía auxilio: “No me peguen más”.
Algunos imaginaron que era una de esas peleas rutinarias de las parejas en el caserío, por eso no salieron y no le prestaron mucha atención.

Los comuneros que habitan la casa donde hombres encapuchados apagaron la vida de esta mujer, testimonian que escucharon ruidos y a una mujer pidiendo auxilio. Que cuando se asomaron, vieron el cuerpo de la mujer degollada y apuñalada tirada en la cocina de su casa. Sintieron mucho terror y salieron corriendo a resguardarse en la casa de un vecino. Cuando estaba más claro, algunos comuneros y las autoridades del Cabildo, procedieron a hacer el levantamiento para llevar el cadáver a Santander de Quilichao, ya que la Fiscalía y el CTI no llegan hasta esa localidad.

La mujer asesinada era de tez clara, de mediana estatura, acuerpada, de pelo ondulado. Llevaba una licra rosada, una blusa roja y unas sandalias. Al parecer los hombres la traían del corregimiento El Palo, hacia la vía que conduce al municipio de Caloto. No se sabe bien cómo la llevaron hasta la vereda La Trampa, dicen que llegó herida y desesperada a una casa ubicada a orilla de carretera. Ella en su desespero por salvar su vida abrió el broche, rodeo la casa, entrò a la cocina y subió por una escalera de madera al segundo piso. Allí estuvo sentada pidiendo auxilio y al parecer los hombres que la perseguían la siguieron golpeando, la tiraron del segundo piso y la remataron. Quedó tendida sin vida en la cocina de la casa.

Este asesinato se suma a otros cuantos más perpetrados violentamente en la zona norte durante los últimos dos meses: una mujer del resguardo de Huellas Caloto asesinada mientras se transportaba en una chiva; dos hermanos jóvenes asesinados en el resguardo de López Adentro; una mujer de desconocida procedencia asesinada en el puente Guasanó, resguardo de Corinto; un joven que hace 5 años había pagado servicio militar asesinado en Loma Gorda, Jambaló. Asesinatos selectivos, al parecer cometidos por milicias de las Farc, quiénes los acusaban de ser informantes del Ejército Nacional.

El conflicto social y armado se agudiza notablemente en nuestro territorio, donde confluyen todos los actores armados disputándose el control del territorio, pero también perviven los pueblos y procesos desde la resistencia y la alternativa. En ese contexto, la comunidad indígena, campesina y afro, es cada día más vulnerable por las constantes advertencias y amenazas que rumoran en la zona: “Las milicias han dicho que no responden por la gente que transite después de las 7:00 de la noche”, comentan algunos comuneros de esta zona, lugar donde fue asesinada esta mujer, que hasta el momento no se ha logrado identificar.

La llegada de más fuerza pública con la instalación del Batallón en Tacueyó es una realidad en nuestro territorio. Es el control militar que se consolida y va de la mano con la entrada de transnacionales que pretenden extraer y explotar los bienes comunes. Comuneros y comuneras  ven afectados sus “Planes de Vida”, sus prácticas comunitarias, su hacer cotidiano por las acciones militares de todos los bandos, que intentan someterlos e involucrarlos en el conflicto.

Ante esta situación no sòlo es urgente la unidad de los pueblos, sino las acciones urgentes y colectivas para defender el territorio. Reconocer contradicciones internas y obstáculos que impiden la armonía entre pueblos, para resistir y consolidar alternativas que nos permitan seguir siendo desde nuestros “Planes de Vida”. “Es necesario actuar”, manifestaron las comunidades indígenas desde el norte del Cauca, la semana pasada en Audiencia Pùblica por las agresiones de los actores armados.

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